La lactosa no solo sienta mal a las personas intolerantes a la lactosa. Este pesado azúcar compuesto también afecta a la digestión de personas que sufren de otras dolencias gastrointestinales como puede ser el Síndrome de Intestino Irritable.
El SII o síndrome de colon irritable es un trastorno del aparato digestivo, de origen desconocido, que se define por la asociación del dolor abdominal y alteraciones del hábito deposicional.
Los síntomas son muy variados y dispersos, pero los más habituales son: fuertes dolores de barriga, gases, diarrea, estreñimiento, fatiga…
No hay una causa concreta de este trastorno, sino que más bien se debe a un conjunto de distintos aspectos. Entre ellos destacan la alimentación y el estrés.