Los síntomas suelen aparecer de los 15 minutos a las 2 horas después de haber ingerido alimentos que contengan lactosa, generalmente acompañados de flatulencias, cólico intestinal y diarrea. Los síntomas desaparecen entre 3 y 6 horas más tarde. Esto se debe a que la lactosa no ingerida en el intestino delgado, pasa al intestino grueso y allí es fermentada por las bacterias de la flora intestinal produciendo hidrógeno y otros gases.
Los síntomas más comunes de una mala digestión de los lácteos son: