Día de la Mujer: 7 grandes mujeres de la historia de la Humanidad

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Leyendo el título podrías pensar que haremos un homenaje a científicas, pilotos de avión o grandes empresarias que empezaron desde cero. Pero esas historias las dejamos para las revistas y las películas, y vamos a lo importante: las mujeres que siempre han convivido contigo y que tantas lecciones de vida te han aportado (independientemente de si eran bioquímicas, peluqueras o directoras de marketing).

En Kaiku Sin Lactosa hemos visto que era el momento perfecto para hacer un homenaje a tu madre, tu abuela, tu hermana… Porque no serías tú sin las discusiones, las risas y las mil anécdotas que tenéis juntas.

Si ya te está entrando “morriña”, #daelpaso y coge un álbum de fotos o prepara un café con todas este 8 de marzo, Día de la Mujer. Porque se lo merecen.

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RECORDAMOS A LAS GRANDES MUJERES EN EL DÍA DE LA MUJER

Tu abuela

Quién no recuerda los paseos que toda abuela nos hacía dar todos los días por lo menos durante dos horas… y ahora una clase de Yoga de media hora se nos hace eterna. Abuelas de pueblo o urbanitas, todas tenían respuesta a las preguntas más importantes del Ser Humano: “¿Cómo limpio las manchas de bolígrafo?” o “¿Las croquetas de jamón cómo se hacen?”. No se andaban con pequeñeces y tenían las cosas claras (serían el arma perfecta para pedir un aumento).

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Tu madre

Cuando creces te das cuenta de que cada vez te pareces más a ella, y eso que en tu época adolescente rezabas por no acabar preocupándote de si llevar una rebeca o no. Con una alta cantidad de paciencia y grandes dosis de razón, una madre no puede olvidarse en este gran Día de la Mujer. ¿Su mejor receta? La de trabajar como la que más y llegar aun así a todas tus actuaciones escolares

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Tu hermana mayor

De ella aprendiste que crecer puede ser muy duro, que el amor no es como en las películas y que los amigos duran para toda la vida. Gastaba grandes fortunas en llamadas telefónicas de horas y en ir a la última moda, pero tú sólo querías ser como ella. Luego crecéis y nada cómo recordar los buenos y no tan buenos momentos que pasabais cuando compartíais habitación.

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Tu hermana pequeña

Cuando te dijeron que un nuevo miembro llegaba a la familia, no fueron precisamente saltos de alegría lo que diste, pero cuando pudo andar viste un mundo de posibilidades con ella: no necesitabas juguetes nuevos (no perderse las Enchantimals), la tenías a ella; los viajes en coche se harían menos soporíferos y todo tu conocimiento podía ser compartido. Ahora que ha crecido tu sentido de protección sigue siendo el mismo, y es genial.

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Tu prima

Os veías todos los veranos en el pueblo, y era la mejor compañía cuando la televisión o el ordenador no funcionaban en el campo. Con ella aprendiste a andar en bicicleta y es casi una hermana para ti. Aunque sólo la veas como el turrón, por Navidad, os ponéis al día en un segundo (o unas cuantas horas).

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Tu mejor amiga

Qué decir de la familia que tú escoges. Tu mejor amiga quizás llegó un poco tarde (en tu época universitaria), pero no os separan ni con un palo. Mismas aspiraciones, mismos sueños, misma zona favorita para tomar algo… Tu compañera infatigable de gimnasio y buenos propósitos casi nunca cumplidos.

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Tu suegra

En las películas las ponen bastante terroríficas, y con el miedo en el cuerpo apareces en su casa con una buena botella de vino y una sonrisa quizás algo forzada… Pero luego te das cuenta de que las leyendas urbanas por suerte no se cumplen en esa familia y tu nevera acaba hasta arriba de tuppers de tu madre y de ella. En el Día de la Mujer, ¡desmantelemos el miedo a las suegras!

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